viernes 21 de noviembre de 2008

De la Oscuridad y la Fotografía

La oscuridad antecede a la luz y de la oscuridad nacen imágenes maravillosas.

Se podría decir incluso, que todas las cosas a nuestro alrededor nacen de la oscuridad, de un mundo intangible que sólo existe en la mente del hombre. Es pues la manera en la que las cosas cobran una dimensión física.

Una cosa existe primero en la mente del hombre, de forma inmaterial, luego, éste la trae a la realidad y la materializa para hacer uso de ella y quizás, para abstraerse en la contemplación de eso que ha creado.


Todo cuanto vemos en el mundo nació de la misma manera, sólo la naturaleza escapa de esta premisa y su originalidad subyace tras otros secretos. De la oscuridad entonces nace la fotografía y justamente en la oscuridad se revela el misterio de las imágenes que se congelan en el tiempo.

Nunca dejará de ser emocionante –incluso milagroso- el ver aparecer de la nada una imágen sobre un pedazo de papel en blanco, como tampoco dejará de serlo el aventurarse a entrar por primera vez en la oscuridad de un laboratorio de fotografía.


Es allí donde el misterio se vuelve aun más desconcertante pero también más atractivo; cualquiera que haya estado en ese lugar se sorprenderá al descubrir lo que sucede tiempo después de presionar el obturador de una cámara fotográfica. Esta es entonces la fotografía y su reino. El lugar de la oscuridad; un espacio en el que la luz sólo aparece cuando es invitada y sus incursiones son reguladas para que los dibujos sean perfectos. Y es que, es la luz la que finalmente dibuja las imágenes que confirman el virtuosismo de la fotografía.

Todo sucede al interior de un aparato que encierra la luz y luego la libera de mil formas insospechadas. Es así como luz y oscuridad se juntan, se complementan y explotan para dar lugar a algo casi inexplicable. Ambas deben mezclarse, pero las proporciones de una y otra siempre dependerán del alquimista que las requiera.


Una cosa da origen a la otra, y es en esta relación de luz, velocidad y oscuridad en la que se concibe el milagro de capturarlo todo en una imagen perpetua; una expresión, un sentimiento, la vida, todo. Y todo, surgiendo desde aquel lugar oscuro en el que reposa una película de haloideo de plata, allí en donde paradójicamente la luz se apaga y desaparece…sólo por un momento.

Por todo esto no es de extrañar que la vida de un ser humano, y todos sus conceptos, puedan cambiar al empezar a mirar el mundo a través del lente de una simple cámara, a través de la fotografía misma.


Sobretodo cuando se descubre el arte a través de ésta, sin embargo, algunos prefieren pensar que es la capacidad de comunicar lo que hace de la fotografía un verdadero milagro, un instrumento con la capacidad de impactar directamente sobre la psiquis del hombre y de la sociedad. Por eso no es de extrañar tampoco que, al preguntarle a un entusiasta y aprendiz de fotografía ¿qué le ha dejado la fotografía para su vida?, responda con absoluto convencimiento, “sensibilidad”.

Por: Iván Martelo .M.
Monitor de Fotografía U de C 2008